
I
vengo
desde el borde
de lo incierto
en silencio
la tarde bosqueja
remolinos de sombra
la existencia se obstina
en sueños
donde los cuerpos
se conjugan
espejos en llamas
con palabras
encadeno
la noche
II
enigmas
de la noche
tibieza
del labio
amar
en silencio
todo
III
brota un paisaje de sus manos
la mujer de la colina
trae jazmines
IV
cuando la noche
inunda la memoria
qué importa
lo inasible del sueño
V
el deseo
escapa por mi piel
la pasión
me arrastra
hacia laberintos
donde enciendo
hogueras de olvido
VI
tu mirar suspende
el instante
atrapa la inquietud
de la noche
VII
en la vastedad de la luz
el fantasma de la locura
se retuerce
en dorados enigmas
VIII
la lluvia
acaricia la tierra
serpentea
entre la hierba
instaura
la promesa del amor
IX
nuestros cuerpos
se extienden
entre sedas violetas
y puñados
de sed
X
el adiós
naufragio
de la lágrima
la noche
vacío
del universo
abrasado con la ausencia
construyo
mi propio laberinto
XI
derramo
la
noche
el espejo anuncia
los salmos
del misterio
XII
si tan sólo fuera piedra
en la turbación de la tarde
en la devastación
de la locura
XIII
cuando el poema invade
lo que fue
quién sabe
de la visión
del fuego
XIV
el tiempo
se ha quedado solo
se han quedado solas
la ventana
la puerta
la silla
la noche que te espera
se ha quedado sola
XV
las manos se devoran
las bocas se aturden
de tanta piel
*
No hay comentarios:
Publicar un comentario